EL EJERCICIO NO ESTÁ DE MODA

EL EJERCICIO NO ESTÁ DE MODA

¿Qué tienen en común Sócrates, Leonardo Da Vinci, Friedritz Nitzsche y Adama Traoré? A simple vista parece que poco pero si me concedes unos minutos estoy seguro de que puedo ayudarte a encontrar los lazos.

Este artículo trata sobre historia, prejuicios, ciencia, filosofía y deporte. ¿Estás preparado? Comenzamos.

UN PROBLEMA IMPORTANTE

El ejercicio no está de moda. Incluso me atrevo a decir que el ejercicio, en muchos casos, no está bien visto. Si salimos de la burbuja del profesional relacionado con el mundo del entrenamiento o la readaptación esto es una realidad.

Puede ser una afirmación polémica. Podemos, incluso, tener la sensación de que para nada es así y que estamos avanzando con la concepción que hay del ejercicio en nuestra sociedad. Pero esto, lo discutiremos al final, ahora, déjame explicarme.

EL EJERCICIO ESTÁ MAL VISTO Y NO ES NADA NUEVO

El ejercicio está mal visto y no es nada nuevo. Esto se debe en gran medida a los prejuicios filosóficos y religiosos existentes sobre la concepción del ser humano. Estos prejuicios se han arrastrado a lo largo de buena parte de la historia de la cultura occidental.

Podemos situar el inicio de esta concepción en la Grecia antigua con una de las teorías más influyentes de la historia: el Dualismo Ontológico de Platón. En esta teoría ya se empieza hablar de una dualidad entre cuerpo y alma. Platón desprecia el cuerpo y se refiere a él como «La cárcel del alma». El alma es nuestro verdadero ser, lo puro y perfecto. Lo podemos asimilar a lo intelectual.

Esta idea perduró a lo largo de los años creándose un ideal de hombre teórico que fue recogido por la iglesia católica. La iglesia no solo encumbró el alma sino que rebajó el cuerpo a lo vulgar y pecaminoso. El cuerpo, la «carne» comenzó a ser algo desechable.

Y LLEGÓ EL RENACIMIENTO…

Llegó el renacimiento y con él una forma nueva de ver el mundo. Un periodo de explosión cultural. La pintura, la escultura, la arquitectura, todo comenzó a evolucionar a pasos agigantados. Aire fresco en una europa medieval sumida en un continuo gris taciturno.

Con el renacimiento no solo llegó una nueva forma de ver el mundo sino una nueva forma de ver el ser humano, que volvió a recuperar el protagonismo. Pero ya no solo como hombre teórico sino como el hombre total.

Una de las figuras más representativa de esta época histórica es Leonardo Da Vinci. Leonardo es el arquetipo del hombre del renacimiento. Un genio universal. Entre la infinidad de aspectos que podemos resaltar, para nosotros es importante que con el se volvió a recuperar el interés por lo corpóreo.

Sus trabajos y avances en anatomía son un fiel reflejo de ello. El Hombre de Vitruvio ejemplifica perfectamente lo que hablamos.  

 

PERO A EUROPA LE DIO UN ICTUS

Llegó el Barroco y con él todo esto se quedó en un sueño, muy bonito, pero efímero. Y volvimos a donde estábamos al principio. En este momento apareció otro de los personajes de la historia. René Descartes.

El cartesianismo recuperó el dualismo platónico, sustituyendo el alma por la mente. La mente era para Descartes (S. XVIII) el lugar donde se daba el pensamiento producido por las ideas innatas, y representaba todo lo que hay de sublime en el hombre. Mientras que el cuerpo y por tanto el movimiento, eran asimilables a una máquina, con sus mecanismos y engranajes.

¿Os suena?

Y ASÍ HASTA EL S. XIX

Aquí toma importancia otro de nuestros protagonistas. Friedrich Nietzsche. El pensador alemán del siglo XIX, representa la denuncia de esa ideología implícita que continuaba vigente en el pensamiento occidental, y que externamente se presentaba desligada de sus vínculos religiosos.

Contestando a la frase de Flaubert

«On ne peut penser et écrire quassis» (no se puede pensar y escribir más que sentado)

Afirmaba lo siguiente:

«..se debe estar sentado el menor tiempo posible, no prestar fe a ningún pensamiento que no haya nacido al aire libre y pudiendo nosotros movernos con libertad. A ningún pensamiento en el cual no celebre también una fiesta también los músculos.»

La cultura debía comenzarse por el cuerpo en lugar del alma, a la que llama, funesta superstición de los sacerdotes y semi-sacerdotes.

Nietzsche, es un autor fundamental para explicar las razones que han determinado el tratamiento de lo corporal y del ejercicio. El dualismo y el desprecio de lo corporeo se han mantenido como un elemento ideológico latente de nuestra cultura occidental que llega hasta nuestros días.

ACTUALIDAD

Así llegamos hasta el día de hoy. Donde es común escuchar críticas a deportistas como Adama Traoré, LeBron James o Serena Williams esgrimiendo como argumentos el que no tiene calidad y que debe todo su éxito a su físico.

El renacimiento no solo supuso una evolución en cuanto a la forma de pensar sobre el ser humano sino que también fue un gran empujón para la ciencia. Esta ciencia nos ha permitido desarrollar campos como la preparación física que nos permiten obtener un mayor rendimiento y el deporte, año a año, vaya evolucionando hacia formas nuevas.

¿Por qué lo rechazamos?

Por otra parte, sabemos ya que el rendimiento deportivo es multifactorial y que para ser el mejor no es tan fácil como ser el más fuerte o el más rápido.

Entonces… ¿Por qué seguimos cayendo en estos reduccionismos?

Una posible respuesta es que nos requiere un menor esfuerzo atarnos a conceptos del pasado arraigados en nuestra cultura que replantearnos la realidad atendiendo a un conocimiento emergente.

De acuerdo a esto, parece ser que aún nos queda mucho trabajo que hacer para conseguir una  reconceptualización real del ejercicio en nuestra sociedad moderna. El primer paso para atajar el problema es reconocer su existencia. Espero que en esto, mi artículo te haya podido ayudar.

Gracias por llegar hasta aquí.

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